Tendencias de Sabor Monin 2026

Explora cinco tendencias que influirán los menús de bares y restaurantes a partir de este año 2026.

En Monin, la innovación nace de un compromiso constante con la exploración de nuevos sabores. Al celebrar nuestro undécimo año de predicciones de sabor, miramos hacia atrás para valorar el proceso riguroso y colaborativo que guía cada una de nuestras decisiones sobre tendencias.Durante más de una década, un equipo multidisciplinario de expertos internos y especialistas en consumo ha trabajado de la mano para identificar, analizar y anticipar las corrientes emergentes que dan forma a las preferencias de sabor de hoy y del mañana.

Respaldado por análisis de investigación propios y de fuentes secundarias, este equipo multifuncional adopta un enfoque “con los ojos puestos en la calle”, recopilando insights a partir de múltiples fuentes empíricas. Entre ellas se incluyen recorridos por mercados globales y el intercambio continuo de información sobre tendencias con los equipos de desarrollo de bebidas y de creaciones culinarias de Monin en todo el mundo.Te invitamos a descubrir las tendencias de este año y a explorar una nueva generación de cócteles, mócteles y propuestas culinarias que marcan el rumbo del sabor. 

Escape Sensorial

En un mundo acelerado y con exceso de estímulos, las personas buscan en los alimentos y bebidas una forma deliciosa de escapar de la rutina. La nostalgia brinda consuelo y arraigo, mientras que el escapismo global satisface el deseo de aventura y conexión cultural.  

Los consumidores anhelan experiencias que los transporten: desde sabores reconfortantes de su infancia hasta propuestas exóticas que despiertan su curiosidad. Para los operadores, esto representa una excelente oportunidad para invitar a explorar a través de una variedad de sabores nostálgicos, ingredientes internacionales y texturas multisensoriales.  

Imagina una Dirty Soda Cremosa de Yuzu o un Pop Tart de Ube relleno de crema de coco y crocante de sésamo. Tan nostálgicas como innovadoras, las limonadas inspiradas en postres —como una versión azul de algodón de azúcar— o los lattes indulgentes de Bananas Foster, pueden transformarse en auténticas experiencias sensoriales al incorporar texturas burbujeantes, espumosas o crujientes, como perlas de tapioca masticables, sedosas espumas frías o migas de cookie butter. 

Esta tendencia celebra el sabor como una forma de contar historias, capaz de despertar emociones y crear recuerdos duraderos. En un mercado donde las experiencias pesan más que las posesiones, este enfoque resulta esencial para conectar con los consumidores actuales: el 49 % afirma que la conexión emocional es extremadamente o muy importante al elegir dónde comer, y el 73 % de la Generación Z y los Millennials prioriza las experiencias sobre los bienes materiales (Datassential). 

Invita a tus clientes a saborear el mundo viajando a través del tiempo y las culturas, explorando sabores que evocan lugares, momentos y sentimientos. Porque cuando una bebida o un postre logra contar una historia, deja una huella tan imaginativa como deliciosa. 

Giro Salado

Desde cócteles Caprese hasta lattes de hongos, los perfiles salados, amargos, en salmuera y umami están impulsando la innovación en el mundo de las bebidas. Ingredientes como el miso, el sésamo y el pepinillo ofrecen una alternativa sofisticada al dominio de los sabores dulces y frutales. 

Detrás de la barra, técnicas como los licores lavados con grasa, los cócteles clarificados y las infusiones saladas están redefiniendo la experiencia sensorial con resultados ricos y complejos. Ejemplos como el Old Fashioned de Mantequilla Dorada, el Martini de Ensalada César o los “brothtails” inspirados en el phở vietnamita dominan las redes sociales, mientras que notas como la miel picante o el humo de nogal americano ganan presencia en menús de café artesanal. 

En los próximos cuatro años, se proyecta un crecimiento del 38% en los perfiles “dulce y salado” en menús de restaurantes (Push Research). Este movimiento forma parte de un renacimiento que en inglés se conoce como “swavory”, que está redefiniendo bebidas y alimentos que provocan antojos y placer. 

Combinaciones como caramelo con miso, maple picante o albahaca con mora sorprenden y satisfacen a los consumidores al incorporarlas en bebidas y postres. Elementos fermentados —como el pepinillo o la salsa de pescado— aportan intensidad a los licores, mientras que ingredientes tostados y asados —como el durazno a la parrilla o el coco tostado— añaden un toque ahumado y profundamente placentero a margaritas, mócteles y mocas. 

Al fusionar sabores intensos con destreza culinaria, los operadores pueden ofrecer a los consumidores una nueva dimensión de sabor impulsada por la curiosidad, el arte y la influencia cultural. 

Viaje por el Mediterráneo

Los sabores del Mediterráneo ofrecen mucho más que gusto: transportan. Este viaje sensorial recorre las costas cristalinas de Positano y los mercados al aire libre de Marrakech, entre notas de sol, especias y tradición.  

Los favoritos italianos como tiramisú, albahaca y limoncello evocan la dolce vita, mientras que los sabores del norte de África y del Mediterráneo oriental como pistache, azafrán, dátiles, rosa y granada aportan profundidad y matices culturales. 

El interés está en auge: las bebidas con café y tiramisú han aumentado un 172% en los últimos cuatro años, y las bebidas con pistache han crecido un 100% en el mismo período, con un crecimiento proyectado del 164% para 2029 (Datassential). 

Ya sea en un café artesanal, un cóctel con bajo contenido de alcohol o una creación culinaria, estos perfiles de sabor transmiten una percepción premium que eleva desde los rituales matutinos hasta los aperitivos de media tarde. Un spritz de limoncello con albahaca sabe a una tarde soleada en Amalfi; un latte de pistache y rosa evoca los dulces de Marruecos y Líbano, y un helado infusionado con cardamomo y café frío rinde homenaje a la cultura del café turco. 

Inspirada en siglos de intercambio cultural, esta tendencia celebra la diversidad del Mediterráneo y su influencia perdurable en la manera en que definimos el lujo, la aventura y el arte de saborear la vida—un sorbo a la vez. 

Tonos Naturales

Los consumidores se sienten atraídos por bebidas coloridas elaboradas con ingredientes botánicos: los tonos cambiantes del butterfly pea (guisante azul) aportan matices azules y violetas a los cócteles; la espirulina y la cúrcuma añaden verdes profundos y dorados con un halo saludable; mientras que los tonos intensos del hibisco en rojo encendido marcan tendencia en redes sociales.  

Los matices del té, como el verde herbáceo del matcha, están redefiniendo las preferencias visuales y de sabor: un impresionante 60% de los millennials prefiere el sabor y el impulso de cafeína de un matcha latte frente a un café latte tradicional. 

Por su parte, hierbas familiares del jardín como la menta y el romero aportan frescura y aromas a mócteles y limonadas, mientras que perfiles emergentes como el pandan y el shiso japonés infunden tonos vivos y notas complejas a cafés fríos y cócteles. 

Este cambio no se trata solo de apariencia: los colores naturales reflejan etiquetas más limpias y menos ingredientes artificiales, un factor cada vez más relevante para los consumidores. El 74% es más consciente de los alimentos ultraprocesados, y el 46% considera que los colorantes artificiales deberían prohibirse (Datassential).  

La prueba está en la paleta: cuando el color proviene de la naturaleza, la transparencia se vuelve parte del sabor. Esta tendencia ofrece a los operadores un lienzo en blanco para diseñar propuestas que unan estética, autenticidad y sabor. 

Bienestar con Sabor

En los menús y estanterías, una revolución de bebidas funcionales está tomando fuerza. Hoy los consumidores ya no tienen que elegir entre bienestar y placer. Desde un latte con proteína por la mañana hasta un móctel con adaptógenos por la noche, las bebidas “buenas para ti” se han convertido en parte esencial del autocuidado y la autoexpresión. 

Para aprovechar esta tendencia, combina formatos de bebida en auge con ingredientes que promuevan energía, hidratación, salud digestiva y otros beneficios populares. Imagina una espuma fría de coco tostado con proteína, un refresher de pitahaya con electrolitos o una dirty soda de cereza vainilla con un toque de fibra. Los sabores sin azúcar también son clave en esta tendencia que invita a personalizar y disfrutar sin compromisos. 

La audiencia ya está interesada: La audiencia ya está lista: el 76% de la Generación Z y el 81% de los Millennials muestran interés en las bebidas funcionales. La curiosidad y los “fit-fluencers” siguen marcando el rumbo: el reconocimiento del café con hongos ya se acerca al del matcha (26% vs. 34%).  

Para los operadores, esta transformación representa una oportunidad dorada. Los menús ya no se definen por fuentes tradicionales de soda, sino por su capacidad de reflejar bienestar, creatividad y relevancia cultural. Las marcas que logran combinar beneficios funcionales con formatos irresistibles se conectan con un cambio emocional y cultural poderoso: el bienestar entendido como un placer, no como una obligación.